Durante décadas, muchas ciudades construyeron estaciones de tren como si fueran grandes cartas de presentación. No eran solo edificios funcionales, sino espacios pensados para impresionar al viajero con cúpulas, vitrales y salas que parecían salones de palacio.
Hoy, varias de esas estaciones se han convertido en atractivos turísticos por derecho propio, más allá del tren que tomes o no desde allí. En ellas, esperar una salida es casi una excusa para mirar techos, detalles arquitectónicos y escenas de la vida diaria. Si te gusta la arquitectura tanto como viajar, estas cinco estaciones merecen estar marcadas en tu mapa.
1. Amberes-Central, Bélgica

2. Grand Central Terminal, Nueva York, Estados Unidos

3. São Bento, Oporto, Portugal

4. St Pancras International, Londres, Reino Unido

5. Estación Toledo, Nápoles, Italia
