Perú, un destino ideal para aventuras

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El Perú es la tierra de los antiguos Incas, una increíble civilización que supo dominar su agreste geografía y convivir en armonía con los ríos, el sol, la lluvia, el mar y la Amazonía, las montañas y el frío seco de los Andes, adecuándose a su entorno y sobreviviendo gracias a los beneficiosos frutos de la Pachamama. Parte de esa sociedad milenaria vive hoy en cada pueblo y se descubre en las costumbres de la gente. Llegar al Perú es viajar a través del tiempo y reencontrar la excitante vida de los Incas, los Chancas, los Chachapoyas, los Mochicas y los Wari, así como sus grandes obras arquitectónicas, su arte, sus fiestas, sus raíces…

En Perú existe una diversidad de mundos con paisajes, sonidos, colores y sabores propios, donde disfruta de innumerables ciudades, destinos, y experiencias.

Enclaves únicos en la Amazonía peruana

Loreto y Madre de Dios son los dos enclaves peruanos señalados para vivir una increíble aventura amazónica. Son multitud las opciones disponibles para vivir al máximo esta experiencia.

Loreto es la porción más carismática de la Amazonia peruana, ideal para los más aventureros, que pueden alojarse en uno de sus albergues sostenibles situados en pleno corazón de la selva o bien coger uno de los cruceros que parten desde el puerto de Nauta, en Iquitos, y sentirse como un explorador conociendo especies exóticas como el delfín rosado, la más representativa del Amazonas, además de caimanes, perezosos, monos frailes y demás aves. Y para que el ritmo no pare, una ruta de trekking, pesca de pirañas o una expedición nocturna guiada será una experiencia inolvidable.

Perú, paraíso para los aficionados a las olas

La disponibilidad durante todo el año de oleajes para la práctica del surf y su gran calidad, convierten las costas peruanas en un reclamo tanto para profesionales como para los nuevos en esta disciplina.

Si el viajero se decide por el neopreno, en Lima es imprescindible la playa de Cerro Azul, al sur de Lima, con sus constantes olas o la de Muelles de San Bartolo, ideal para niños y principiantes.