Las 10 actividades que no puedes perderte en un viaje a Marruecos

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Para disfruta al máximo la visita a Marruecos, es bueno conocer su cultura y gastronomía, mientras te sorprendes con la gran cantidad de monumentos y sitios turísticos que puedes conocer.

Aquí tienes una lista de las 10 actividades que no puedes perderte en un viaje a Marruecos:

  1. Asistir a una boda si tienes la suerte de que te inviten. No lo dudes y ponte tus mejores galas. Te perfumarán hasta la saciedad con agua de azahar, comerás los mejores manjares de una rica gastronomía, bailarás al ritmo del darbuga y la ghaita, tocarás las palmas hasta tenerlas enrojecidas, con suerte probarás el maxún si te ven triste, caerás en un dulce sueño al amanecer, y cuando despiertes a lo mejor resulta que estás felizmente acompañado.
  2. Si coincides con el Ramadán te empaparás bien del mes en el que todo el mundo se vuelve un poco más tradicional. Las noches son fantásticas en los cafetines, los espacios públicos y las casas. Hay un montón de costumbres que se revitalizan: así, aparecen cuentistas y trovadores por los cafetines para entretener a la gente antes de tomar los últimos alimentos. Por las noches y antes de amanecer hay unos despertadores-persona que pasan por las calles tocando un tamborcillo y una especie de trompeta muy larga. En las casas se cuentan historias de Yeha, una especie de pícaro que entronca con nuestra literatura medieval.
  3. Bañarte en un hammam (baño turco) y dejarte sobar a fondo para que se te quiten los males de tu vida sedentaria.
  4. Subir al monte en Tánger y entrar en el Café Hafa (Jafita) para extasiarte mientras observas tu país desde el otro lado en las escalonadas terrazas. Pedir un té con hierbabuena y fumarte un sipsi (pipa) del mejor kif de las montañas del Rif. Llenar de nuevo el sipsi, encenderlo y ofrecérselo a la persona que más cerca tengas. Si hay más de uno, repetir la misma operación.
  5. Visita a los marabutos “santos” tienen un prestigio muy alto entre la población, a ellos se acude para pedir que preparen un talismán o receten una pócima para resolver los males que te atormentan, así como consultarles todo tipo de problemas. Los santuarios suelen estar en los cementerios, y no suponen un lugar tétrico ni macabro, como sucede en los occidentales y del medio oriente. Son espacios públicos adonde acuden familias, enamorados, pastores con sus animales y muchos devotos para visitar al santo.
  6. Aceptar ese sipsi que te pasa tu vecino inmediato y aspirar profundamente las tres o cuatro escasas y cortas caladas que permite la pequeña cazoleta. Soplar con fuerza por el orificio por donde aspiras y expulsar la brasa ya agotada. Llenar el sipsi de nuevo, encenderlo y repetir como si estuvieras en una taberna donde cada uno paga una ronda. Seguir así hasta que no te interese observar más dónde está tu país y de qué lado estás tú.
  7. Tomarse un zumo de naranja natural de cualquiera de los puestos que se cruce por tu camino. En Marrakech son fabulosos.
  8. No perderse una visita a una tahona. Son hornos de leña públicos a los que acude la gente con su propia masa de pan, que suelen llevar marcada para distinguirla de las demás. En las medinas de Fez y Marrakech son lugares muy concurridos.
  9. Presenciar un atardecer desde la fortaleza de la ciudad de Essauira.
  10. Hacerse un harqus o encaje de henna en la mano o el pie.

 

fuente: Turismo.org