Hay destinos de playa a los que se llega tras horas de autopista y embotellamientos interminables. Y luego están esos lugares donde el tren se convierte en una especie de alfombra mágica que te deja prácticamente con el sonido del mar entrando por la ventanilla.
En esas estaciones, el paisaje cambia de golpe: túneles, campos o barrios residenciales dan paso a una franja azul que ocupa todo el horizonte. La experiencia de llegar ya es tan especial que uno siente que el viaje empezó mucho antes de poner un pie en la arena. Estas cinco estaciones de tren junto al mar demuestran que, a veces, lo mejor de un destino comienza unos minutos antes del andén.
1. Jeongdongjin, Corea del Sur

Es un lugar muy popular para ver el amanecer: hay trenes que llegan de madrugada y los viajeros esperan en la playa a que el sol aparezca sobre el agua. La combinación de un pequeño andén sencillo, el sonido constante del oleaje y la luz rosada del amanecer convierte la llegada en una escena que parece sacada de una película.
2. Estación de Monterosso, Cinque Terre, Italia

La sensación es que el viaje en tren condensa en minutos todo lo que se espera de la región: mar turquesa, casas en tonos pastel y montañas cubiertas de viñedos detrás. Para muchos viajeros, ese momento en el que se baja del vagón y se escucha por primera vez el ruido del mar es el verdadero inicio de las vacaciones.
3. St Ives, Cornualles, Reino Unido

Desde el andén ya se ve el mar y, al salir, el aire salado y las gaviotas marcan la transición inmediata entre el viaje y el descanso. Es uno de esos lugares donde llegar en tren tiene más sentido que llegar en coche, porque el trayecto final es, en sí mismo, parte del encanto del destino.
4. Estación de Cais do Sodré, Lisboa, Portugal

Desde esta estación parten los trenes que siguen la línea de costa hacia Cascais, con tramos donde las vías discurren tan cerca del mar que parece que el tren vaya flotando. Tomar uno de esos vagones tras llegar a Cais do Sodré convierte el simple traslado en un pequeño viaje escénico.
5. Estación de Brighton, Reino Unido

En menos de quince minutos caminando, el viajero pasa de los carteles de horarios y los puestos de café del hall a las atracciones del muelle y al olor a sal en el aire. Esa caminata corta desde la estación hasta el mar es parte de la identidad de la ciudad y uno de los grandes placeres de llegar a Brighton en tren.