Bajo algunas ciudades existen pasadizos, viviendas y espacios que parecen pertenecer a otro mundo. Unos fueron excavados para proteger a sus habitantes de invasiones y condiciones extremas; otros nacieron como soluciones modernas para afrontar el clima o aprovechar el espacio.
Explorarlos permite descubrir una faceta inesperada de la arquitectura y la adaptación humana. Desde antiguas redes subterráneas hasta barrios donde la vida cotidiana transcurre bajo la superficie, estos cinco destinos muestran que no todas las ciudades se desarrollan hacia el cielo.
1. Derinkuyu (Capadocia, Turquía)
En la región turca de Capadocia, Derinkuyu desciende aproximadamente 85 metros bajo tierra. Sus niveles excavados en roca volcánica incluyen espacios de almacenamiento, ventilación y áreas que servían para refugiarse durante períodos de peligro.
La ciudad subterránea abierta al público permite recorrer una parte de esta compleja estructura mediante una visita organizada. Algunos pasadizos son estrechos, por lo que no resulta ideal para quienes tienen dificultades de movilidad o sufren claustrofobia.
2. Kaymaklı (Capadocia, Turquía)
También en Capadocia, Kaymaklı es otra impresionante ciudad subterránea excavada en la roca blanda de la región. Sus galerías conectaban antiguas zonas de almacenamiento, establos y espacios comunitarios, organizados en varios niveles.
Aunque comparte región con Derinkuyu, su distribución es diferente y ayuda a entender la magnitud de las redes subterráneas que se desarrollaron allí. Ambas pueden incluirse en una ruta arqueológica por la Capadocia.
3. Coober Pedy (Australia Meridional, Australia)
En Coober Pedy, conocida por la extracción de ópalo, algunas personas construyeron viviendas bajo tierra para protegerse del calor extremo del desierto. Estas casas, llamadas dugouts, aprovechan la temperatura relativamente estable del subsuelo.
Los visitantes pueden conocer alojamientos, iglesias y espacios excavados en la roca mediante recorridos locales. Es una experiencia singular para comprender cómo una comunidad adaptó su arquitectura a un entorno exigente.
4. Montreal y su ciudad subterránea (Quebec, Canadá)
El RESO de Montreal, conocido popularmente como la ciudad subterránea, conecta centros comerciales, estaciones de transporte, oficinas y otros edificios mediante una extensa red de pasillos interiores.
A diferencia de las ciudades antiguas excavadas en la roca, es una infraestructura moderna que permite desplazarse con mayor comodidad durante el invierno. Se puede explorar por cuenta propia, enlazando diferentes sectores del centro de la ciudad.
5. Orvieto subterránea (Umbría, Italia)
Bajo la ciudad italiana de Orvieto existe una red de cuevas, pozos y túneles excavados durante siglos en la roca volcánica. Estos espacios se utilizaron para almacenar alimentos, producir aceite y realizar distintas actividades domésticas y artesanales.
Las visitas guiadas permiten descubrir una parte de ese laberinto oculto mientras explican cómo el subsuelo formó parte de la vida de sus habitantes. Es una parada ideal para añadir una experiencia histórica diferente a un recorrido por Umbría.




